Mi cerebro aun trataba de
descifrar aquellas palabras que susurraron los
espíritus del viento, era acaso un augurio del futuro ¿
cómo iba yo a saber, que algo
así sucedería?. Ignorando mi mente aun
así decidí ir, mi corazón me lo estaba pidiendo a gritos, aun estaba en la piel de lobo cuando me acerca a la ventana, en cuanto mire las gardenias,
recordé aquella noche de abril en la que
caminábamos juntos por el parque,
parecía tan cercano ese recuerdo, sin embargo no
podría estar mas alejado,
habían pasado solo cinco meses, el otoño se acercaba y esos
días de abril quedaban
atrás, no pude evitar soltar un suspiro, me acerque a esa ventana saltando la barda, hacerlo en cuatro patas me resulto un poco
difícil, pero igualmente logre subir hasta ese balcón.
Me asome por la ventana y
allí estaba ella dormida, como hace tantos meses, pareciera que el tiempo no la ha afectado, sin embargo, yo, con esta cicatriz en el pecho que me hizo
Viktor, el tiempo ha resultado mas castigador para mi, lo cual es bueno.
Mientras me quedaba perdido en su rostro
percibí un aroma conocido, me voltee y la vi,
ahí estaba Luna en el blanco pelaje de su piel de lobo, me miraba con sus ojos de cazadora como si quisiera pelear, sin embargo, dio la vuelta y se fue, eso me hizo entender que
únicamente me vino a recordar que
Samantha había quedado en el pasado, un pasado que
debía olvidar,
así que la
seguí, a
través de la noche y mi corazón lloraba, nos
dirigíamos a la madriguera, mi nuevo hogar, mi nueva vida y mi nueva familia, el pasado quedo
atrás.